dimarts, de març 30, 2010

639 Irlanda, por Julio Amigó (fotos y texto).




Te diría muchas cosas de Irlanda, para mi todas buenas. Incluso podría llenar hojas y hojas escribiendo sobre el tema. Pero creo que como todo en esta vida, por más que hable, es algo que se ha de vivir en persona.




Tu sabes que hacía tiempo (desde que conocí a Ari), que ella y yo
queríamos ir a vivir a Irlanda una temporada, un añito más o menos.
Pero las cosas nunca vienen como te las esperas, por más que las
tengas muy programadas y organizadas. Así que fue pasando el tiempo, y mi viaje se fue retrasando año tras año. De hecho no se trataba de un viaje turístico, si no de ir a vivir una temporada.




¿Por qué Irlanda? Ya había estado anteriormente de turismo y de visita a viejos conocidos de Ari, concretamente en un pequeño pueblecito de la costa Atlántica (de cuyo nombre no quiero acordarme, jejeje). Todo y que más de uno reconocerá alguna de las fotos). De hecho es un sitio bastante frecuentado por surfistas, quizá uno de los más populares de Irlanda. Pero por lo que tengo entendido, no lo es tanto para los surfistas de otras zonas lejos de las aguas irlandesas. En definitiva, que adoro Irlanda. Me siento como
en casa.























Al final, éste último Agosto, decidí irme para allí. Lo que pasa, es
que lo que al principio se trataba de un viaje de 1 año, tuvo que ser
de 1 mes. Triste pero cierto, pero no menos gratificante.


Sin un duro en el bolsillo, necesitaba irme si o si. Apartarme de mi vida cotidiana durante un tiempo…

Contacté con el antiguo jefe de Ari. Ella trabajó de ayudante de los instructores de surf, en un centro del pueblo, que funciona como casa de colonias y surfcamp. Además de ser centro de formación para instructores de surf, montaña, rescate marítimo, etc.

Me ofreció una buena oferta que no pude rechazar: trabajar para ellos en el centro como ayudante, con los gastos de alojamiento y dietas pagadas, y así podía perfeccionar
mi rudo ingles.

Trabajé tanto como pude, era el mínimo que podía hacer después de lo que estaban haciendo por mi, y acabé dentro del equipo de instructores de surf y escalada. Además, tuve tan buen rollo con el coordinador, que me ofreció faena pagada hasta finales de año. Todo un puntazo!

Tuve tiempo para surfear, hacer fotos, conocer a gente, sentirme solo, trabajar, echar de menos mi familia, mi pareja, pasar frío, mojarme por la lluvia, pasar más y más frío.

Era agosto pero la temperatura rondaba entre los 10, 12, 15 grados,
según el día. Cada día hacia un viento tan fuerte, que se te clavaba
en la cabeza. Día tras día llovía y hacia viento, y más lluvia, y más
viento, y más lluvia, y más viento… Y por supuesto, en el agua, con un 4/3 en pleno verano. Pero..¿que quieres que te diga? Hay gente quenecesita el calor, viajan a lugares paradisíacos, con playas de arena blanca, condiciones perfectas, temperatura calentita... A mi me gusta el frío, el viento ¡y lo que me echen!

Todo y sentirme solo en muchas ocasiones, ya que disponía de mucho
tiempo libre, y muchas veces no tenia ni puñetera idea de que hacer,
cogía mi cámara de fotos (mi inseparable compañera de viaje), y me
sentía un poco mas acompañado.

En cuanto al surf, bufffff. Muy bestia. Surfee olas de todo tipo, pero
la que más me chifla de todas, desde que la bajé hace 3 años, es el
pico que rompe sobre roca, justo enfrente del pueblo: una izquierda
larguísima, hueca, y con muy mala leche (según el día claro).
Gracias a la gente que me acogió, un trocito de mi corazón se quedó
con ellos. Me hicieron sentir como si fueran mi propia familia.

Pero desgraciadamente no todo son alegrías. Una otitis se instaló
en mi oído a la 3ª semana, y de lo a gusto que estaba, allí se quedó
la cabrona. No pude entrar más al agua, viendo pasar días de olas
perfectas delante de mis narices, un día en concreto de 12 a 15 pies,
con izquierdas que hacia meses que no veían, y yo haciendo fotos desde las rocas.

Como hay que verse... Pero suerte de mi cámara! A veces no
hace falta una tabla en los pies para sentirte liberado. No se como,
pero por fuerza acabé aprendiendo a plasmar, a descargar, a no
reprimirme y a sentir esa sensación de libertad a trabes del objetivo
de mi cámara.

En definitiva, Irlanda es mágica, es salvaje,
es hospitalaria, fría,
muy fría... pero me gusta.
Un trozo de mi corazón está allí,
y espero que siga así.

¡Me gusta el frío!





1 comentari:

Anònim ha dit...

juder lindo texto para empezar el dia,y gran esfuerzo de tu colega,joder ya dicen que quien algo quiere algo le cuesta...

un abrazo jabi y si estas por anglet o hossegor pegame un toque y a ver si nos pegamos un bañito q estare por ahi hasta el lunes

oscar peruano